La relación de la vida con el fútbol es muy estrecha. Muchas de las cosas que pasan en una cancha pueden verse relacionadas a cada uno de los deportistas. Si un jugador hace trampa o aplica actos violentos en contra de otro, no dice muy bien de la formación ni de los valores que una persona puede tener. Cuando vemos a Iniesta salir aplaudido de todas las canchas en donde juega es por factores como haber sido partícipe de un mundial con su país y por, sobre todo, ser un gran jugador que siempre se ha mantenido al margen de sucesos extra deportivos que no benefician en nada en el aspecto lúdico que tiene el fútbol.
De los espectadores se podría hablar mucho, hay distintos casos de violencia que no aportan para nada al desarrollo del deporte en sí; un claro ejemplo, podría ser el caso de Walter Oyarce o Emanuel Balbo (hincha de Belgrano que fue arrojado desde las gradas) que conmocionaron a distintas sociedades donde pareciera que necesitan de este tipo de actos violentos para poder crear conciencia de la necesidad de un correcto compartimiento en una cancha de fútbol.
Me parecía oportuno mencionar estos dos puntos debido a la necesidad de valores que se requieren para poder efectuar actividades deportivas . No solo son los hinchas o espectadores que van a una cancha para ver a su equipo jugar, sino también los que están dentro de ella. Jugadores que son vistos por distintos niños y que llegan a trascender muchas veces en el comportamiento y desenvolvimiento de cada uno de ellos. La responsabilidad social es gigante por parte de los futbolistas pero la nuestra, los que vemos el fútbol desde afuera, también tiene un peso muy valioso.
Comencé el texto hablando de lo sucedido con Agüero debido a la desvinculación de lo humano que he visto en muchos comentarios. Como peruano espero que muy pronto el delantero argentino pueda recuperarse y seguir estando en su selección o en el Manchester City, en donde viene haciendo las cosas muy bien. Espero también que el próximo jueves sea un gran partido y gane el que mejor haga las cosas. El fútbol es un juego y, como tal, no se puede poner por delante de la vida de una persona.
Así informarían en Argentina lo sucedido con el delantero convocado por Sampaoli.